Encuentro
A lo largo de la Escritura encontramos personas que tuvieron un encuentro con Dios, y esta experiencia les transformó de tal manera que nunca más volvieron a ser los mismos, por ejemplo: Jacob, Moisés, Jeremías, la mujer samaritana, el apóstol Pablo.
Durante un encuentro de tres días, nos apartamos para buscar la presencia de Dios y a través de un recorrido por la Palabra de Dios, identificar y destruir los patrones de pensamiento y conducta que han dañado nuestras vidas y nos impiden algunas veces siendo ya cristianos, desarrollar todo el potencial que Dios ha puesto en nosotros.
Para recibir lo nuevo de Dios, necesitamos renunciar a lo viejo. Este tiempo especial es una experiencia que cambia vidas. El poder de la sangre de Jesús es suficiente para salvarnos, limpiarnos de todo pecado, y al mismo tiempo sanar nuestras heridas físicas y del alma, y justamente por eso debemos aprender cómo aplicarlo a nuestra necesidad específica.